dimarts, 21 de febrer del 2017

23 de julio de 2007.


El 23 de julio de 2007 detuvieron a Jaime Jiménez Arbe, El Solitario, en Portugal. El 23 de julio de 2007 yo tenía siete años (y no, no nací en el dos mil). El 23 de julio de 2007 faltaban cuatro años para que se muriese Tom, uno de los pocos perros que no me daba miedo en mi infancia y que cuando aún era más pequeña creía que era un caballo. El 23 de julio de 2007 faltaban menos de diez años para que mi abuelo acompañara a Tom en su viaje.

El 23 de julio de 2007 era verano. El 23 de julio de 2007 mis padres trabajaban y yo estaba en casa de mis abuelos. El 23 de julio de 2007 vimos como detenían a El Solitario en la televisión. El 23 de julio de 2007 quedé impresionada por como trabajaba la policía. El 23 de julio de 2007 jugué con mi abuelo a que él era El Solitario y yo la policía que lo detenía. Tom era mi ayudante.

He recordado muchas veces aquel 23 de julio de 2007. He recordado muchas veces los veranos con mis abuelos. He recordado muchas veces a Tom. Y a mi abuelo más. A mi abuelo lo recuerdo cada día. En cada cosa. En cada momento. En cada nube y en cada estrella. En cada lágrima y en cada media sonrisa. Mi abuelo está siempre, todo el rato, conmigo. Mi abuelo está en mí, en mi madre y en mi abuela. A mi abuelo lo pensamos cada día en silencio y lo lloramos a solas, no vaya a ser que nos descubramos echándolo demasiado de menos.

Echo de menos los sábados de película de Antena 3 después de comer con mis abuelos. Echo de menos los domingos con los primos y deshacer la cama de tanto jugar, saltar y pelear en ella. Echo de menos estar todos juntos. Echo de menos las partidas de la brisca las noches de verano. Echo de menos el ruido de como arrastraba los pies. Echo de menos el ruido de la máquina de ejercicio de mi abuelo. Echo de menos bañarme con él en la piscina. Echo de menos que sea él el que me abra la puerta. Echo de menos la cara de Tom la noche de San Juan. Echo de menos a mi abuelo, a Juan. Echo de menos el 23 de julio de 2007.