diumenge, 30 de novembre del 2014

Viernes, viernes 28.

La mayoría de días me los paso criticando la sociedad en la que vivimos, el consumismo que nos envuelve y la obligación de siempre estar a la moda.

Vivimos en un mundo en el que los humanos han sido capaces de matarse los unos a los otros, es más, en algunos lugares aun pasa. Estamos en un mundo en que es más importante el color de la piel que el de los ojos, se nos valora más por lo que tenemos que por lo que hacemos y sabemos conjugar mejor el verbo recibir que el de dar, pero escribiendo esto no voy a cambiar nada.

Únicamente fijándonos en las líneas de más arriba nos damos cuenta  que vivimos en una sociedad reprochable y que el sentimiento más cercano que podemos tener es el del odio.

Pero este viernes, el viernes 28, me reconcilié con la sociedad. Nada de lo que he escrito anteriormente ha cambiado, de hecho, dudo que algunas vez se logre cambiar, pero ojalá.

Durante todo el fin de semana tuvo lugar la Gran Recogida de Alimentos y el viernes fui de voluntaria a un Mercadona cerca de mi casa. Sólo fue una hora, pero durante esos sesenta y pocos minutos que estuve creo que jamás me había sentido tan bien, ya no por mí, sino por ver la generosidad de la gente, como algunos te explicaban sus vivencias, como agradecían que estuvieras allí porque alguna vez ellos fueron los más necesitados. Como algunos, aportando medio carro de galletas, sentían que hacían poco, o como otros te contaban que tan sólo aportaban un cartón de leche porque no podían permitirse más.

Por mucho que lo intente, sé que no podré expresar con palabras lo que sentí al ver la gente que se acercaba con bolsas para la recogida, o como me emocioné al ver una niña que no tendría ni un año dándonos un cartón de leche. Tampoco voy a saber explicar lo que noté cuando informaba a la gente y cuando salían se acercaban a nosotros dándonos cualquier cosa para el Banco.

Ni las mejores palabras, ni los verbos mejores conjugados van a saber hacer justicia.


Por tanto, voy a acabar este escrito con una frase que nos dijo un hombre: "Lástima que esto [Banco de Alimentos] no se haga más a menudo, porque hay gente que pasa hambre durante todo el año." 

Y es que tiene razón, porque todos los días deberían ser viernes, viernes 28.