La mayoría de días me los paso criticando la sociedad en la que vivimos, el
consumismo que nos envuelve y la obligación de siempre estar a la moda.
Vivimos en un mundo en el que los humanos han sido capaces de matarse los
unos a los otros, es más, en algunos lugares aun pasa. Estamos en un mundo en
que es más importante el color de la piel que el de los ojos, se nos valora más
por lo que tenemos que por lo que hacemos y sabemos conjugar mejor el verbo
recibir que el de dar, pero escribiendo esto no voy a cambiar nada.
Únicamente fijándonos en las líneas de más arriba nos damos cuenta que vivimos en una sociedad reprochable y que
el sentimiento más cercano que podemos tener es el del odio.
Pero este viernes, el viernes 28, me reconcilié con la sociedad. Nada de lo que he escrito
anteriormente ha cambiado, de hecho, dudo que algunas vez se logre cambiar,
pero ojalá.
Durante todo el fin de semana tuvo lugar la Gran Recogida de Alimentos y el
viernes fui de voluntaria a un Mercadona cerca de mi casa. Sólo fue una hora,
pero durante esos sesenta y pocos minutos que estuve creo que jamás me había
sentido tan bien, ya no por mí, sino por ver la generosidad de la gente, como
algunos te explicaban sus vivencias, como agradecían que estuvieras allí porque
alguna vez ellos fueron los más necesitados. Como algunos, aportando medio
carro de galletas, sentían que hacían poco, o como otros te contaban que tan
sólo aportaban un cartón de leche porque no podían permitirse más.
Por mucho que lo intente, sé que no podré expresar con palabras lo que
sentí al ver la gente que se acercaba con bolsas para la recogida, o como me
emocioné al ver una niña que no tendría ni un año dándonos un cartón de leche.
Tampoco voy a saber explicar lo que noté cuando informaba a la gente y cuando salían se
acercaban a nosotros dándonos cualquier cosa para el Banco.
Ni las mejores palabras, ni los verbos mejores conjugados van a saber hacer
justicia.
Por tanto, voy a acabar este escrito con una frase que nos dijo un hombre: "Lástima
que esto [Banco de Alimentos] no se haga más a menudo, porque hay gente que
pasa hambre durante todo el año."
Y es que tiene razón,
porque todos los días deberían ser viernes, viernes 28.
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