No soy capaz de encontrar
una puta metáfora en un poema de Machado, ni un paralelismo en Góngora ni una
sinestesia en García Lorca. Que lo mío no son las figuras retóricas, pienso
una y otra vez cuando abro el libro de Antología. Que lo mío no es esto, pienso
una y otra vez. Que lo mío no son las figuras retóricas, por mucho que te
quejes de mi puta ironía. Pero es que no, lo mío tampoco es ironía, lo mío no
sé qué es, pero no ironía; que busqué la definición de ironía por si estaba
confundida, y no (yo nunca estoy confundida ni equivocada), lo que pasa es que
tú no tienes ni puñetera idea.
Que no tienes puñetera
idea ni la has querido tener nunca y aunque sea tu culpa, yo no te culpo de
ello. Que cada loco con su tema y cada cerdo con su sanmartín, pero a mi déjame
en paz y no me hables. No me grites. No me llores. No me supliques. No me
susurres. No me mires. No me leas. No me pienses. No me respires.
Que cierres la puerta de
una vez y que me dejes en paz para siempre, te grito mientras te miro por
encima del hombro. Porque yo siempre miro por encima del hombro. Porque yo
siempre me equivoco y porque yo siempre me confundo. Me equivoco y me confundo
con todo, con cada paso que doy y con cada esquina que doblo, con cada llave
que introduzco en el bombín y con cada patrón incorrecto. Con cada mensaje y con
cada llamada.
Pero que ya no, que ya no
me equivoco. Ya no me confundo, porque eres tú la que haces que me confunda,
porque eres tú la que haces que me equivoque, porque eres tú la que sacas lo
peor de mí y no me dejas en paz. Que tu fantasma lo llevo conmigo siempre y
no se va por mucho que yo le deje la puerta entreabierta, que se ve que
encontró cobijo al lado de mi cama y como mínimo yo le doy cobijo las noches de
lluvia, porque sabe que si me deja y se va contigo se queda a la intemperie y
que va a tener que dormir al raso todo lo que le queda de vida, que es poco.
Muy poco.
Que no te lloré. No te
llore ni una sola vez y no miento. Que miento si te digo que no te echo de menos,
pero también miento si te digo que te echo mucho de menos. Que miento si digo
que contigo nunca estuve bien, pero también miento si digo que ahora estoy en
la mierda. Que miento si digo que mi vida son flores, pero que no miento si
digo que ahora, después de mucho tiempo sin que tú te dieras
cuenta, empiezo a ver la maldita luz.
Que miento si digo que
estoy bien, pero digo la verdad si digo que ahora, por fin, empiezo a saber lo
que es estar bien.
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