Te
encontré en un bar oscuro, pero tú destacabas por encima de toda sombra que
hubiera a tu alrededor, dejando invisible todo aquello que estuviera cerca de
ti.
Me fijé
en tu elegancia al caminar, y ahora me fijo en la delicadeza con la que te
subes la tira del sujetador, cómo te abrochas la camisa antes de marchar. Cómo
suben los pantalones por tus cortas piernas y cómo te subes a esos tacones de
infarto.
Cabeza
arriba, cariño, siempre con la cabeza arriba y mirada al frente. Y, de tanto en
tanto, una media sonrisa al mundo. Pero sólo media y sólo de tanto en tanto,
para crearte una coraza que no es tan difícil de destruir como quieres hacer
creer, pero sabes mejor que yo que eres frágil, que las dos somos frágiles. Muy
frágiles.
Sabes el
poder que tiene tu mirada y sabes cómo aprovecharla, cómo hacerme tuya sólo con
mirarme de soslayo, cayendo, una vez más, rendida a tus pies. Y te aprovechas
de ello y te aprovechas de mí los viernes por la noche cuando te sientes sola,
pero eso da igual porque con tu media sonrisa ya me vuelves a tener, ahí, allí
o donde tú quieras, pero contigo y aunque sólo por unas horas, enredándome en
tu pelo y recorriendo tu cuerpo con la yema de mis dedos.
Y es que
no sé si al estar contigo me siento más fuerte o más frágil, si estoy feliz por
estar contigo o triste porque te vas a ir, pero cuando me miras a los ojos, con
tus ojos del más común color café, pero
los más penetrantes que hay sobre la faz tierra siento que no, que contigo
estoy en el sitio equivocado, pero no con la persona equivocada.
Y me
vuelvo a derretir contigo y por ti, siendo yo cada vez más pequeña y tú más
grande. Pero no un grande monstruoso, no, un grande admirable, maravilloso,
incluso tierno y que lo único que quiero yo es penetrar en la persona interior
que hay detrás de cada prenda de marca que llevas puesta. Quiero llegar a la
persona que a tan pocos dejas conocer. A la mujer débil, frágil, delicada que
hay en ti, y que estoy segura que aún, si cabe, es más maravillosa que la
coraza que te has construido a lo largo de los años.
Quitar,
con mis dedos, cada una de las capas que hay en ti para llegar a tu verdadero
tú. Desnudarte a poco a poco y no sólo en sentido literal. Dejarte al desnudo
para conocerte y para admirarte. Para quererte y para amarte.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada