divendres, 17 de novembre del 2017

Tú tan tú; yo tan yo.


Que tú me querías para toda la vida y yo sólo para un rato, para pasárnoslo bien y ese rato se fue alargando, pero no duró toda la vida. Ni del palo.

Tú la romántica, la utopía, y yo tan quimera, todo tan indiferente. Yo siempre tan fría y tú sin saber que el hielo también quema.

Tan papel de lija y tan de madera las dos, para intentar pulirnos sin saber, o sin querer saber, que las dos ya estábamos bien cómo estábamos.

Tan iguales, pero tan jodidamente dispares, completamente opuestas a ojos ajenos.

Tú que eras cómo mi casa, y otros que eran tan Bankia para desahuciarme.

Tanta guerra de por medio que tantas muertes no merecieron la pena, que sólo ganamos, o perdimos, un poco de territorio, que conseguimos matar la reina del ajedrez, pero no hacer jaque-mate, de eso ya me encargué yo cuando más lo necesité, cuando más pensé que iba a ir a favor de mi jugada.

Y tú no quieres volver a jugar, quizá ahora tú vayas a ganar. Puede que quieras la revancha, o que sólo quieras vengarte de mí e, incluso, puede que lo entienda. O no. Seguramente no lo entienda ni entienda el extraño mecanismo de tu mente.

Tú tan desaparecida y yo con tantas ganas de desaparecer. Tú de hacer tantas putadas por la espalda y yo por la cara, pero las dos tan de callarnos la mierda.

Yo tan de matar, y tú tan de sobrevivir.

Yo tan de arrastrarme, y tú tan de pasar.

Yo tan de nunca saber qué piensas tú, pero de pensar que todo pasa por algo. Siempre.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada