Que tú me querías para toda la vida y yo sólo para un rato,
para pasárnoslo bien y ese rato se fue alargando, pero no duró toda la vida. Ni
del palo.
Tú la romántica, la utopía, y yo tan quimera, todo tan
indiferente. Yo siempre tan fría y tú sin saber que el hielo también quema.
Tan papel de lija y tan de madera las dos, para intentar
pulirnos sin saber, o sin querer saber, que las dos ya estábamos bien cómo
estábamos.
Tan iguales, pero tan jodidamente dispares, completamente
opuestas a ojos ajenos.
Tú que eras cómo mi casa, y otros que eran tan Bankia para
desahuciarme.
Tanta guerra de por medio que tantas muertes no merecieron
la pena, que sólo ganamos, o perdimos, un poco de territorio, que conseguimos
matar la reina del ajedrez, pero no hacer jaque-mate, de eso ya me encargué yo
cuando más lo necesité, cuando más pensé que iba a ir a favor de mi jugada.
Y tú no quieres volver a jugar, quizá ahora tú vayas a
ganar. Puede que quieras la revancha, o que sólo quieras vengarte de mí e,
incluso, puede que lo entienda. O no. Seguramente no lo entienda ni entienda el
extraño mecanismo de tu mente.
Tú tan desaparecida y yo con tantas ganas de desaparecer. Tú
de hacer tantas putadas por la espalda y yo por la cara, pero las dos tan de
callarnos la mierda.
Yo tan de matar, y tú tan de sobrevivir.
Yo tan de arrastrarme, y tú tan de pasar.
Yo tan de nunca saber qué piensas tú, pero de pensar que
todo pasa por algo. Siempre.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada